La pérdida de uno o varios dientes puede afectar tanto a la función de la boca como a la estética de la sonrisa. Los implantes dentales permiten sustituir las raíces de los dientes ausentes y servir de soporte para colocar posteriormente una prótesis o corona dental.
El tratamiento con implantes requiere una planificación individualizada. Antes de realizarlo es necesario valorar la salud bucodental, el estado de las encías, la cantidad y calidad del hueso disponible y las características generales de cada paciente.
En Ribaesthetic International estudiamos cada caso de forma personalizada para determinar si el tratamiento con implantes es adecuado y planificar tanto la posición del implante como la futura restauración dental, buscando recuperar función, estabilidad y una apariencia natural.
La técnica DHI es uno de los métodos de implantación utilizados actualmente en el trasplante capilar. Su principal característica es el uso de un dispositivo implantador que permite colocar las unidades foliculares de forma controlada en la zona receptora.
En Ribaesthetic International utilizamos preferentemente esta técnica cuando el paciente conserva cabello en la zona que queremos densificar, ya que permite trabajar cuidadosamente entre el cabello existente y planificar la dirección, el ángulo y la distribución de los nuevos folículos.
La elección de DHI, sin embargo, no depende únicamente de la técnica. Antes de cada intervención valoramos individualmente la zona donante, el grado de alopecia, el cabello existente y las características de cada paciente.
Un implante dental es un dispositivo que se coloca quirúrgicamente en el hueso maxilar o mandibular para sustituir la raíz de un diente ausente. Habitualmente está fabricado en titanio, un material ampliamente utilizado en implantología por su biocompatibilidad.
Tras su colocación comienza un proceso de cicatrización e integración con el hueso denominado osteointegración. Una vez alcanzada la estabilidad necesaria, el implante puede servir de soporte para la restauración dental que sustituirá la parte visible del diente.
Según las necesidades del paciente, los implantes pueden utilizarse para sustituir una sola pieza dental, varias piezas o para ayudar a rehabilitar una arcada completa. La planificación dependerá de la situación bucodental y de las características de cada caso.
Una rehabilitación sobre implantes está formada por diferentes componentes que trabajan conjuntamente para sustituir el diente perdido y permitir recuperar su función y estética.
Y en los cuatro pequeños apartados que ya tenemos cambiaremos el contenido por:
IMPLANTE
Se coloca en el hueso y actúa como soporte de la futura restauración.
PILAR
Es el componente que permite conectar el implante con la restauración protésica.
CORONA
Es la parte visible de la rehabilitación y se diseña para integrarse con el resto de la sonrisa.
PLANIFICACIÓN
La posición y características de cada componente se estudian previamente según la anatomía y las necesidades del paciente.
Los implantes dentales pueden valorarse cuando se ha perdido uno o varios dientes y se desea recuperar la función masticatoria y restaurar la sonrisa mediante una solución fija o estable. También pueden formar parte de rehabilitaciones más amplias cuando existe una pérdida importante de piezas dentales.
Sin embargo, la colocación de un implante no depende únicamente del espacio dejado por el diente. Es necesario estudiar el estado de las encías, el volumen y las características del hueso disponible, la mordida, los dientes restantes y el estado general de salud del paciente.
Cuando el hueso disponible no es suficiente, el especialista deberá valorar si son necesarios procedimientos adicionales antes o durante la colocación del implante. Por ello, cada tratamiento debe planificarse de forma individualizada.
Estudiamos la salud bucodental, las encías, los dientes existentes y las características del hueso para valorar la viabilidad del tratamiento.
Se planifica la posición del implante y la futura restauración teniendo en cuenta la anatomía, la función y las necesidades de cada paciente.
El implante se coloca quirúrgicamente en el hueso. Posteriormente comienza el periodo de cicatrización y osteointegración necesario antes de completar determinadas rehabilitaciones.
Cuando las condiciones son adecuadas, se coloca la restauración protésica planificada para recuperar la función y conseguir una integración estética con el resto de la sonrisa.
Cuando están correctamente indicados y planificados, los implantes dentales permiten rehabilitar dientes ausentes mediante diferentes tipos de restauraciones. El resultado dependerá de las características de cada paciente, de la planificación y del mantenimiento posterior.
Permiten proporcionar un soporte estable para la restauración dental planificada.
Pueden ayudar a recuperar la capacidad de masticar en las zonas donde se han perdido dientes.
La restauración puede diseñarse buscando una integración armónica con los dientes y la sonrisa del paciente.
Pueden utilizarse para sustituir desde una pieza dental hasta formar parte de rehabilitaciones de varias piezas o de una arcada completa
Los implantes dentales pueden ser una opción para personas que han perdido uno o varios dientes y presentan unas condiciones bucodentales y generales adecuadas para realizar el tratamiento.
Durante la valoración se estudian aspectos como el estado de las encías, la cantidad y características del hueso disponible, la mordida, los hábitos del paciente y determinados factores de salud que pueden influir en la cicatrización y en el mantenimiento del implante.
Disponer inicialmente de poco volumen óseo no significa necesariamente que el tratamiento sea imposible. En determinados casos pueden valorarse procedimientos adicionales para aumentar o acondicionar el hueso, siempre después de un estudio individualizado.
La decisión final debe realizarse tras una valoración clínica y radiológica que permita planificar el tratamiento de forma adecuada.
El tratamiento con implantes dentales se desarrolla en diferentes fases y los tiempos pueden variar según las características de cada paciente, el número de implantes, el estado del hueso y el tipo de rehabilitación planificada.
Después de la colocación del implante comienza un periodo de cicatrización durante el cual se produce progresivamente la osteointegración, es decir, la integración del implante con el hueso. El especialista realizará el seguimiento necesario antes de avanzar a las siguientes fases de la rehabilitación.
Una vez alcanzadas las condiciones adecuadas, se completa la restauración protésica y comienza una etapa igualmente importante: las revisiones periódicas y el mantenimiento de una correcta higiene bucodental.
Se realiza una valoración clínica y radiológica para estudiar el estado bucodental y planificar el tratamiento.
El implante se coloca quirúrgicamente en el hueso siguiendo la planificación realizada para cada paciente.
Cuando las condiciones son adecuadas, se completa la rehabilitación con la restauración protésica planificada.
Las revisiones periódicas y una correcta higiene bucodental son fundamentales para controlar la salud de los tejidos y la rehabilitación.
La intervención se realiza habitualmente con anestesia local. Después del procedimiento pueden aparecer molestias, inflamación o sensibilidad durante los primeros días, cuya intensidad puede variar según el tratamiento realizado y cada paciente.
La osteointegración necesita un periodo de cicatrización que puede variar según la zona tratada, las características del hueso, el tipo de procedimiento y la evolución individual del paciente. El especialista determinará cuándo existen las condiciones adecuadas para continuar con la rehabilitación.
La falta de volumen óseo no impide necesariamente realizar un tratamiento con implantes. En determinados casos pueden valorarse técnicas adicionales de regeneración o aumento óseo después de estudiar la situación clínica y radiológica.
En determinados pacientes puede valorarse la colocación inmediata del implante tras una extracción, pero no está indicada en todos los casos. Dependerá del hueso disponible, los tejidos, la estabilidad que pueda conseguirse y otros factores clínicos.
No puede establecerse una duración exacta para todos los pacientes. Su evolución a largo plazo depende de numerosos factores, entre ellos la higiene bucodental, la salud de los tejidos, determinados hábitos y enfermedades, la planificación del tratamiento y el mantenimiento profesional periódico.
Sí. Los implantes y las restauraciones sobre implantes requieren higiene diaria y revisiones periódicas. El seguimiento permite controlar los tejidos que rodean al implante, la prótesis y otros aspectos de la salud bucodental.
La implantología dental cuenta con una amplia base de investigación científica. La evidencia actual destaca la importancia de una correcta planificación, la integración del implante con los tejidos y el seguimiento posterior para mantener la salud alrededor de los implantes.
Además del procedimiento quirúrgico, el control de determinados factores de riesgo, una correcta higiene bucodental y las revisiones periódicas forman parte del mantenimiento a largo plazo de las rehabilitaciones sobre implantes. Las guías clínicas y consensos actuales ponen especial énfasis en la prevención y el mantenimiento de los tejidos periimplantarios.
Consenso internacional que establece criterios para diferenciar la salud periimplantaria, la mucositis y la periimplantitis, destacando la importancia del control clínico y radiográfico durante el seguimiento de los implantes
El mantenimiento profesional, el control de la higiene y la valoración periódica de los tejidos que rodean al implante son elementos fundamentales para prevenir y detectar problemas periimplantarios
El consenso AO/AAP analiza factores relacionados con las enfermedades periimplantarias, entre ellos antecedentes de periodontitis, tabaquismo, diabetes no controlada y un control deficiente del biofilm, reforzando la necesidad de valorar individualmente cada paciente
El Consejo General de Dentistas explica las principales fases del tratamiento con implantes dentales, desde el diagnóstico y la planificación hasta la colocación del implante, la osteointegración y la posterior fase protésica. También destaca la importancia de los cuidados y del mantenimiento posterior.
SEPA destaca que la prevención de las enfermedades periimplantarias debe comenzar desde la planificación del tratamiento y continuar mediante un programa de mantenimiento, higiene y evaluación periódica de los tejidos que rodean los implantes.
Cada caso capilar es diferente. Nuestro equipo puede valorar tu situación, estudiar las características de tu cabello y de tu zona donante y orientarte sobre qué técnica de trasplante capilar puede ser más adecuada según tus necesidades.